viernes, 19 de septiembre de 2014

lençois, parte 2 (21 de 30)


(clikar aquí para saber qué pasó en el captítulo anterior)
"gentileza gera gentileza"(*), le contesté a bel, nuestra futura arrendataria. ella nos estaba dando una mano, porque pagar 20 reales por noche por persona no es buen negocio, sobre todo teniendo en cuenta que habíamos decidido detener nuestra marcha acelerada por el objetivo de llegar al nordeste lo antes posible. ya estamos en bahía, y estamos en un pueblo que conjuga aire puro y turismo, dos elementos indispensables para nuestra supervivencia. alquilemos por mes. aunque no tengamos los 300 reales que nos pide: los vamos a hacer en el transcurso del fin de semana. la habitación no tiene colchón, la cocina no tiene fogão, pero bel proveerá. 

día 2. amanecemos en casa de leticia, armamos nuestras mochilas y nos encaminamos al departamento del centro. el trato con bel es descontracturado. ella parece estar en todo al mismo tiempo. enganchamos wifi del jamiro, el mismo restaurante donde anoche la magia. bajamos al río, que cruza el pueblo. estamos sumergidos en naturaleza y con la soga al cuello. nos cuesta encontrar el equilibrio, aun estando en un lugar bastante parecido a la idea que se puede tener del paraíso. empiezo a activar mi búsqueda de oportunidades de trabajo online. escribo en mi diario: "qué triste no lograr el objetivo de dar la vuelta al mundo sólo tocando música en la calle." pero eso es obsecación. tengo múltiples recursos, cómo me voy a negar la posibilidad de explotarlos a todos?

pasan el día 3, día 4, día 5. el fogão no llega. tomamos muchos licuados (vitaminas los llaman acá) multifruta con avena, hasta que la minipimer se rompe por un carozo de mango clandestino. probamos la yaka - fruta golosina - en casa de maria, que en verdad es la casa de amanda, pablo y sofia: ellos hospedan a maria y a manuel el chileno, y alquilan el piso de abajo a delson y gabriela, una pareja de malabaristas que montan un número con monociclo, fuego y humor, y que tienen una energía entusiasta y contagiosa. 

el fogão no llega, y además de los licuados, tenemos que comer afuera, prato feito, tapiocas, hamburguesas. el fogão no llega, pero llega la suegra de bel. ella es la dueña de todas las casas que bel administra. es lo más parecido a la bruja de blancanieves que yo he visto en mi vida. habla suavecito como exhalando veneno. bel le responde a los gritos, y así empieza el folklore. los gritos son banda de sonido adentro de la casa, y en la casa de las vecinas con quienes compartimos pared - pared como si fuera un papel traslúcido. peleas, drama y novela. 

no juntamos la plata para el mes. sólo para 15 días. la bruja mala nos hostiga cada día con algo diferente. empezamos a sentir que el tiro nos salió por la culata. el fogão no llega ni va a llegar. los gritos continúan. hace calor. hacemos un par de salidas al río. nos encerramos en el cuarto a producir. y el calor. 

cuando el sol baja, los trabajadores empezamos a aparecer en el centro - el centro de operaciones está cruzando la calle de nuestra morada. los amigos son muchos. se arma la galera. bonny (perú) y brian (colombia) con su esmeralda (nacida hace año y poquito en brasil) y cristal en camino. los malabaristas. bella flor, el tatuador salvadoreño con la flauta doble cherokee y patricia, su novia portuguesa. camila (uruguay), su hermano músico que conoceré más tarde, y su christian colombiano que la deja y luego desaparece durante una semana, entonces sus compañeras de camping hacen la denuncia en la policía y su foto recorre toda la comarca hasta que decide volver de carona y su caronero le muestra que su foto llegó también a su celular. riberão do meio, el tobogán natural, domingo de picnic. 

sara y darío, de islas canarias y yeque (andalucía) respectivamente, se convierten en nuestra pareja aliada. ellos también alquilan una habitación en otra casa de bel, y también han tenido problemas con la abuela-bruja. a esa casa nos manda bel a cocinar, y por suerte es como si nosotros lo hubiéramos elegido. empiezan a salir guisos, tortillas, desayunos con mate, café y chapatis. nos animamos a la yerba cimarrão que se consigue por 4 reales con cincuenta. tapa un poco la bombilla, pero qué lindo tener un mate para acompañar el día entero, calentar el agua a la mañana y que a las 5 de la tarde quede todavía un último para cebar.

lençois, el pueblo donde gente de todo el mundo viene a hacer base para recorrer las bellezas naturales de una formación geológica privilegiada. yo me contento con salir a la calle y sentirme como en casa, aunque no llegue a trabar amistad con los nativos - ellos son muy celosos de su patrimonio, y nosotros, los que no somos turistas ni somos locales, los que viajamos trabajando, somos entidades extrañas que vienen a llevarse el dinero que sólo ellos creen merecer. sin embargo, yo me siento en casa. siento que podría estar curtiendo estas mismas subidas y bajadas sin saber si estoy en vidigal, en san francisco o en la serranita. tal vez lo particular está en las ventanas sin vidrios, en los torsos acodados en esas ventanas, en el color de las pieles, las sonrisas al decir boa tarde, los olores a camarão, las ropas tendidas en las piedras achatadas del río. 

viajero: si llegas a lençois y una chica llamada bel, que con un ojo te mira fiijo y con el otro tantea al otro costado, te ofrece con una risa disparatada una habitación a un precio inmejorable, y decides aceptar, ten en cuenta que puedes sentirte defraudado y estafado a medida que pasen los días. tal vez tendrás que ir a buscar un colchón al otro lado del puente, o conseguir una cocina vecina donde puedas calentar agua. puede suceder que te despierte el sonido imperceptible de una vieja zorra de las cavernas levantando el pie de tu cama para ver qué tan limpio has dejado el piso después de su última advertencia acerca de la pulcritud que le gusta conservar en sus casas. también puede pasar que compartas una tarde con su nieta de 7 años, que es pura luz, y que ella te dé alguna clase de portugués totalmente desinteresada. te sentirás acobijado y destemplado a la vez. pero ten en cuenta que no existen muchas opciones de alojamiento alternativo, y que encontrar un lugar donde sentirte en casa dependerá sólo de tu fortaleza interna. no esperes conseguir una casa con una mesa rodeada de sillas en las que poder compartir esos banquetes que preparaste con la gente linda que conociste, pero ten certeza de que la mesa no hace al banquete, ni la casa hace al hogar. sólo estate prevenido.

y la historia aún continuará...

(*) "gentileza genera gentileza"

martes, 2 de septiembre de 2014

carta de (des)amor (19 de 30) (con aroma a norte de papel)



querido amor:

hoy me has vaciado. hoy he sentido que mis fuerzas quedaban definitivamente atrapadas en ese chorro de agua-río que cae incesante hacia un mar distante. hoy he vuelto a sentir que nada tiene sentido, y he vuelto a desconfiar hasta de mi propia sombra.

hoy he querido desaparecer en forma de tábano, huir volando a cumplir con el fin ruin de mi existencia. hoy me he dado cuenta de que ya no huelo ningún aroma, y que las brisas frescas en este mediodía de calor no hacen más que atizar la llama que me consume. 

hoy me has hablado de cosas ciertas. has querido irte de mi lado. yo no hubiera podido contenerte, como tampoco pude retener las lágrimas que brotaron ante la perspectiva de tu ausencia. hoy he despertado nuevamente de una fantasía: abrí los ojos y mis pies se hallaban tan lejos de la tierra que debí hundirlos en mi propio vientre para encontrar reparo. 

hoy las chicharras han insistido en desgarrar mi espíritu, en clavar su sonido en mi pecho abierto y sangrante. hoy he sabido que voy a morir, y he querido que ese momento no se retrase.

también hoy he decidido que mirar hacia arriba es como mirar hacia atrás, y que todos los compases del mundo no podrían indicarme un camino sincero a seguir. decidí también desacreditar todos mis aprendizajes, ignorar a la luna en su aullido de loba preñada y creciente. son decisiones que decido tomar por no tomar otras medidas, como las que marcan la distancia entre tu bolsillo y el mío. hoy ese cuarto lunar vino a recordarme que estoy llegando a la mitad de mi esperanza de vida, y que ya es tiempo de convertir los harapos de mis años mozos en tela para encuadernar un futuro sin sueños. 

sí, hoy he dejado de soñar. y si algo suena son aquellos tambores ensayando para un carnaval lejanísimo. carnaval al que nunca asistiré, porque hoy no tengo motivos para festejar. tampoco tengo diablos que matar, porque yo misma me he convertido hoy en todos los demonios muertos que estrellan sus cabezas en las piedras de las calles  de lençois.

hoy he tenido que darte la razón: mis ambiciones ruedan en carretas cuadradas. las mejores intenciones del mundo se ahogan en una billetera vacía, y en una voluntad demasiado blanda.  

hoy reviso mi lista de prioridades, y encuentro que me he equivocado desde el inicio de los tiempos. que los dibujos en las cavernas de mis vidas anteriores se han convertido en atractivo turístico para los cristales empañados de mis ilusiones. hoy nadie podrá convencerme de que el sol huele a mango o de que la seda sacude cualquier piel dormida.


hoy me olvido de quien soy. gracias, amor, por tener el coraje de matarnos. hoy te escribo esta carta de despedida. mañana volveremos a nacer.


lunes, 1 de septiembre de 2014

colectivos, parte 2 (18 de 30)


los domingos al mediodía, sobre todo en el mes de agosto, el sol de teofilo otonis hace estallar el pavimento y los perezosos salen a recorrer cables de electricidad colgados de la patas. todo invita a la parsimonia y la quietud, entonces me quedo en la habitación de la pousada "bom jesus" y me cuelgo a mirar fotos de mi familia, la de sangre, la que repite la sonrisa que veo en el espejo todos los días. no hay dudas, somos familia, nos parecemos, nos queremos, me extrañan y los extraño. por poco que tengamos en común, y más allá de las veces en que quise divorciarme de ellos; por más que el mayor link hoy por hoy sean las nuevas generaciones (mis sobrinas, casi las hermanas menores que no tuve), los reconozco como familia. después de todos los asesinatos que cometí contra ellos, logré reconciliarme con la idea de que mi alma tomó la decisión de nacer en ese seno por motivos muy convincentes que hoy no voy a desarrollar. 

esto viene a colación de mis preguntas de ayer. está esa familia, bien hermética. también está la otra familia, las amigas, hermanas elegidas (y algún que otro amigo, aunque reconozco que he sido más bien clasista de género en la cosecha de hermandades. y con algunas excepciones, históricamente he podido hacer amistad mucho más fácilmente con un hombre gay que con un hetero sin pareja).

luego está la comunidad. la comunidad de músicos - en el caso de una banda sería una intersección entre comunidad y familia - la de viajeros, la de escritores, las comunidades virtuales. en ese sentido, pensaba hoy cuando despertaba de la siesta: no sé qué está pasando conmigo, o con la gente. muchas veces escribo comentarios en un blog o en un post que se llena de comentarios, y el mío es el último. pareciera que mi intervención bloqueara toda intervención futura posible. así también, veo que la gente en la calle no responde mi saludo muchas veces. también sucede que escribo mensajes o mails que nunca son contestados, por más que estén encabezados "querida/o xxx:" (y no sean spam). entonces me pregunto: será que me estoy convirtiendo en un fantasma? será que estoy mutando a puerta cerrada, a camino sin salida? después pienso: prefiero que sea así. prefiero ser cada vez más invisible. cada vez más brisa. ser una metamorfosis ambulante.

(seguramente esa percepción peca de omninosa - sí, me inventé una palabra. es el lado oscuro de la onmipotencia, de la soberbia. pensar que soy tan poderosa, aunque sea de una manera negativa, como para generar ese tipo de bloqueos. sin embargo, sí siento a veces que paso sin dejar huella, y eso asusta a mi yo-que-busca-la-trascendencia. este paréntesis podría seguir por un rato, pero dejo la nota para una próxima entrada: el diálogo entre mi parte exitista y mi parte budista, a partir de la pregunta acerca de la trascendencia).

y ahí entra el concepto de colectivo. "colectivo" me habla de un grupo de gente trabajando para un fin común y concreto. encuentro una relación interesante entre haber pasado unos días tocando en los onibus de jf, haber conocido a deca que está ligada al colectivo fora do eixe, y estar entrando como voluntaria en una revista colectiva de viajeros. colectivo como medio de transporte hacia un objetivo ligado a una mejora en el status quo. 

según la RAE:
1. adj. Perteneciente o relativo a una agrupación de individuos.
2. adj. Que tiene virtud de recoger o reunir.
3. m. Grupo unido por lazos profesionales, laborales, etc.
4. m. Arg., Bol., Ec., Par. y Perú. autobús.

sigue después una serie de expresiones que incluyen la palabra, como inconsciente colectivo (concepto que me interesa muchísimo también e intentaré desarrollar en algún otro post), histeria colectiva o compañía regular colectiva. "compañía" es otra manera de hablar de un grupo de personas trabajando en común, que me gusta asociar al trabajo artístico, aunque es una palabra que también está ligada a lo empresarial, lo corporativo. entonces, hurgando aún más en esta biblia de la lengua española, veo que en este caso, compañía y sociedad son intercambiables, y ¿qué es una compañía regular colectiva? Es un término comercial, y se refiere a "la (sociedad) que se ordena bajo pactos comunes a los socios, con el nombre de todos o algunos de ellos, y participando todos proporcionalmente de los mismos derechos y obligaciones, con responsabilidad indefinida." 

hoy ya es 1 de septiembre. mi sueño de anoche, durmiendo en el colchón de la pieza de lençois, me hace pensar en esto de una "sociedad colectiva". en mi sueño, me sentía intimidada por un grupo de accionistas de una empresa veterinaria. accionistas, abogados, directores, qué sé yo qué eran. yo sólo estaba reclamando una pastilla para curar a mi gata de una intoxicación que se había agarrado por haber comido la comida que ellos promocionaban. primero, uno solo, me hablaba en tono confesional a la vez que amenazante, diciendo que había tenido que interrumpir sus vacaciones de tres días por atender mi reclamo. luego el despacho empezaba a llenarse de gente trajeada, simulando simpatía y camaradería, pero los colmillos les asomaban. yo trataba de explicarles que al principio los había contactado para hacer cosas juntos (buscaba sponsor para algún proyecto), pero todo se había vuelto muy turbio. yo no quiero tener nada que ver con ese tipo de asociaciones.


yo quisiera pertenecer a un grupo, y creo que los grupos de facebook en los que participo son en mayor o menor medida la medida de mi pertenencia (hoy por hoy: kay pacha, dinámicas creativas - talleres de escritura, los escribidores, y rey frito, con quienes indirectamente también soñé anoche). por suerte, también están los colectivos que no se organizan en la web, los que no pueden definir su cantidad de integrantes, que siempre pueden aceptar más pasajeros, porque nadie los regula. son los de las almas afines que se van encontrando en el camino, los que un domingo a la mañana nos juntamos en carne y hueso a compartir naturaleza, risas, toboganes de agua en el río de piedra, ensaladas de frutas con la mano, a improvisar familia, a hablar de rutas imposibles y jugar en castillos con forma de roca ahuecada. 

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Foto: Deca Machado

martes, 26 de agosto de 2014

tabú (ejercicio norte de papel ((17 de 30))



Puede haber sido ese primer viaje en avión a los 20 días de haber nacido. Incluso unos meses antes de eso, el viaje por tierra en la panza de mamá. Empecé a moverme tanto que tuvieron que pegar la vuelta y yo tuve que sacarme las ganas de llegar a Nueva Orleans 34 años después. Es muy difícil para mí separar los viajes con la familia de la fantasía de la vida nómade, porque de alguna manera así me crié, viviendo 2 años en una ciudad, 2 años en otra, planeando entre todos las rutas que recorreríamos cuando ganáramos ese motor home del sorteo. Cuando a mis 16 años hacía ya tres que vivía en Buenos Aires, tuve un período en que despertaba o llegaba a casa del colegio con el impulso de vaciar mi cuarto y volver a mudarme. Empezar de nuevo en otro lado. No echar raíces.

Si pienso en los orígenes de mi manera particular de soñarme viajando, más allá del modo familiar, me remonto a aquel verano de mis 7 o 6 años en que fui al circo que todos los años visitaba Mar del Plata. Papá, siempre repartiendo información exótica, nos contó cómo vivían los artistas de circo: constantemente viajando de ciudad en ciudad, vivían en casas rodantes, en vagones de tren o trailers que se enganchaban para iniciar la travesía y se desmontaban al llegar a destino, para armar esa pequeña aldea al otro lado de la Gran Carpa Circular donde sucedía la magia. Amé y alimenté tanto las historias que imaginé sucedían en esa vida itinerante como la fantasía de convertirme algún día en trapecista. Mi madre quiso disuadirme en seguida: viviendo así no podés tener una familia, no es una vida para vos. Pero yo ya sabía que la mecha estaba encendida, y aunque me costó casi treinta años tomar el trapecio por las astas, un día arranqué. A los tumbos, impulsivamente, sola. Y así, explorando el mapa en busca de mi primer destino encontré esa ciudad que me atrajo como una flor amarilla a una abeja de otoño: Incesto.

En Incesto ocurre un fenómeno muy particular: nadie sale a la calle, porque todo lo que necesitan lo tienen puertas adentro. Así, todas las casas están provistas de una huerta y una cabra o vaca, un generador eléctrico solar, un pozo de agua potable, un baño seco, una biblioteca, un hogar o estufa a leña para calentar y cocinar, ventanas bien grandes. Nadie tiene vicios, por eso no necesitan salir a comprar tabaco, o drogas, o alcohol, o dulces. Todo es muy ordenado en las vidas de estos habitantes, y todo queda en la familia. Así, los aprendizajes son muchísimo más valiosos. Los habitantes de Incesto están convencidos de que nadie mejor que una madre o una hermana para iniciar sexualmente a un niño. La preparación ocurre desde el momento en que nacen. Eso permite que se revele también la tendencia hetero, homo, bi o poli sexual de la criatura. Durante mi estadía en Incesto, conocí a Dioniso Ofilo, de 25 años, que vive en el predio Dos Hermanos. Él tuvo su etapa de transvestismo a los 4 años; se reveló poligamo a los 6, durmiendo con su hermana, su madre y su tío al mismo tiempo (lo que también revela la tendencia poli de los otros participantes del hecho); a los 10 ya estaba enamorado de su primo y a los 14 entendió que el amor y el sexo no son la misma cosa. En cambio, Sila Preta, del barrio Sagrada Familia, eligió a su padre al nacer, y sólo él fue el depositario y dador de amor cariñoso, sexual y paternal durante toda su vida, hasta sus 45 años de hoy.

Sin embargo, nada es como parece. Hay almas rebeldes, ambiciosas, sensibles, silenciosas, escondidas en este pueblo. Algunos saben - porque en algún libro lo leyeron - que hay piedras bellísimas en ciertos lugares de la tierra y por eso Jacinto Silva ha estado cavando un pozo debajo de su cama durante los últimos 10 años, siguiendo mapas subterráneos elaborados por él mismo, para llegar hasta el lugar donde descansan las amatistas y los topacios. Otros, como Rancia Puleta, se escapan por las noches para revisar los restos de comida de otras casas, porque el aroma desconocido que se huele en lo del vecino a la hora de la cena ha despertado en ellos una curiosidad obscena. Por último, están los que se aburren de confirmar su patriotismo incestino en los genitales de sus sobrinas, y escapan para siempre a un monasterio budista o a los confines de la tierra, o simplemente al primer pueblo donde las cosas sucedan puertas para afuera y desprolijamente.

sábado, 23 de agosto de 2014

colectivos (16 de 30)

Pared en Paraty


intuición: nuestro masculino y femenino en abierta y madura comunicación.
también podría así definirse a la madurez?

este blog es como mis diarios, mis cuadernos. desordenado, no tiene una temática que lo atraviese más que (ni más ni menos que) mi propia vida. hay muchas veces en que pienso "cómo me gustaría escribir un libro sobre aquellos viajes, o un libro sobre creatividad, o sobre la mujer lunar que sueña y viaja, o editar un mini-libro artesanal de poesías y collage", ese tipo de cosas pienso. pero después: la dispersión. una persona tan dispersa como yo: podrá algún día lograr un objetivo así? un día viajé por diez meses, y cuando volví, grabé un disco de seis temas. un disco para batallar la calle, un disco que me acompañe al momento de pasar la gorra: un disco sin grandes pretensiones.
y así voy por la vida, aprendiendo a no tener grandes pretensiones. más vale pájaro en mano: cuando aprendí ese dicho era bien pequeña, y me costó entenderlo. por qué alguien querría alguien tener un pájaro en la mano antes que ver una bandada de cien surcando los aires en forma de v (de victoria) hacia un atardecer enronquecido de mañanas?
entonces mi lado izquierdo le habló al derecho: la constancia te permitirá ver a esos cien pájaros volando en la palma de tu mano.
¿lo qué?
si quiero escribir un libro, tengo que superar el estilo de las páginas de la mañana.
si quiero escribir un libro, puedo compilar las mejores páginas de la mañana, ponerle título y dedicatoria, una tapa de cartón y un embalaje de bolsa de lentejas uruguayas.
tal vez lo primero sea conversar con la censura interna, o con la stanima en la escritura, tener una conversación con el chi o con el hara, ese sería un buen primer paso.
pero no estoy escribiendo un libro. o tal vez sí. escribo un libro en mi cabeza todos los días.


escribiría sobre la bocina del tren de juiz de fora, que suena armonizando extrañamente con la música que escucho. ese tren de más de 50 vagones de carga minera, que es el único que circula. los trenes de pasajeros en brasil se fueron con la llegada de la privatización. en qué mente entra la idea de privar al pueblo de viajar en tren? en una mente aburrida, bien aburrida. pero hoy no estoy enojada ni con la ciudad, ni conmigo, entonces no voy a decir cosas como que acá no se puede volar o que las personas no sonríen. al contrario, hoy estoy contenta y digo cosas como que el tren que pasa y mi música se unen y todo suena a recuerdos de los sueños que no estoy recordando. "mi niño es libre en mi regazo"canta mar y el río paraibuna le susurra a las vías del tren: "vamos a soñar juntos, soñemos que soy las voces de los niños en los trenes que ya no te recorren, imaginemos las historias que cuentan los conductores en los cambios de estación, creemos un recorrido para que las mujeres enamoradas puedan viajar hacia los brazos de sus sueños, soñemos, soñemos".

joão llega de la escuela antes que sophia, porque sophia está haciendo un berrinche bárbaro y deca está atajándola. joão y yo tenemos los ojos del mismo color, dice deca. son del color del mar. los tuyos también, pero de otro mar, le digo. nosotros, mar caribe. ella, mar de ilha grande, mar color vegetación, mar de mares, y joão no conoce el mar. si tuviera que escribir ahora un libro, escribiría sobre el viaje de joão al mar. joão fica callado y mira los colores de los marcadores que le presté para que dibuje que el cuaderno que le regalé. el cuaderno de superman para completar con su propia historia. para ser el protagonista de la historia. como la idea de este "abrealmas": poner la imaginación al poder y a trabajar.

y mientras preparo la comida con juan sebastian para toda la familia me pregunto demasiadas cosas acerca de la vida y de los libros que escribiría pero sobre todo del libro que estoy escribiendo hoy, me pregunto a qué familia pertenezco, qué es una comunidad, qué es un colectivo.

y me pregunto, después de un rato de preguntarme cosas, qué hago preguntando tanto en vez de respirando, o cantando, por ejemplo. o bailando. los talleres que propongo tienen todo eso. bailar, cantar, actuar, respirar, escribir, hacer listas. hacer todo lo que necesitamos para sentirnos libres e inspirados, deshinibidos y alentados a imaginar cualquier realidad por loca descocada y con las patas para arriba que sea.

pienso que podría ofrecer abrealmas como un servicio más exclusivo, una sesión individual de deshinibición creativa. eso sería coaching? siempre me llamó la atención el coaching. cuando visitaba a mer y ver en san isidro y siempre pasaba por la puerta de ese instituto y pensaba en tal vez entrar y averiguar... pero eso es escarbar en el pasado, como sería recordar todas las veces que ni siquiera me permití entender mis propios sueños, acreditarlos, darles veracidad, darles cabida.

pero este texto ya quedó reposando toda la noche. y como no es un libro, y no tiene pretensiones, le doy click a publicar, y lo que quedó en el tintero formará parte de la entrada "colectivos, parte 2".


sábado, 16 de agosto de 2014

sonreir en rio (15 de 30)


Hoy he visto a un hombre sonreir en el barrio de la Lapa. Su sonrisa tenía el sonido ajetreado de la Rua Riachuelo, y los dientes, que asomaban entre los labios gruesos como los edificios del centro, eran los arcos blanquísimos que dan entrada al barrio.  

A primera vista, esa sonrisa parecía vociferar: bem-vindos todos a este circo volador! Yo temblé ante ese grito callado. Miré hacia arriba y sólo vi cables de electricidad estrangulando bloques alados que surcan los cielos en busca de un vestigio del futuro. Vuelvo mi mirada de nuevo hacia la sonrisa. La comisura se mueve hacia el costado, se torna irónica.  Habla de nuevo, pero ahora su sonido es susurrante: si pensabas que podías volar en esta ciudad, habla con esos pájaros.

Hoy he visto a un hombre sonreir en el barrio de la Lapa. A través de su sonrisa pude oler los bares de licores, cachaça y salgados, esos tentempié grasosos que se venden en todas las esquinas de Río. Será que sonríe porque tanto alcohol y grasa ha logrado taponar, al menos por una noche, el recuerdo de su hijo, secuestrado hace un mes por la policía militar en una pelea (de borrachos) callejera? Será que olvidó que supo de su paradero cinco días más tarde, gracias a los compañeros de celda, que juntaron créditos del celular clandestino que conservan, para que él pudiera informar de su paradero? Tiemblo de nuevo al ver que su sonrisa muta y se torna sarcástica. No sería la primera ni la última vez que alguien cruza la línea, no será la primera ni la última vez que alguien se pierda en manos de la policía o de la favela.

Veo a un hombre sonreir en el barrio de la Lapa. Lo veo mientras camino haciendo equilibrio sobre el riel del tranvía histórico en reparación. El bonde de Santa Teresa, que descarriló hace un par de años y hoy está siendo reemplazado por uno moderno, a las puertas de las Olimpíadas. No creo que la sonrisa del hombre tenga que ver con el bonde. Miro con más atención: observo los movimientos de su rostro al sonreir. Algo en su nuez de Adán me habla de un llanto atorado, de una sonrisa que intenta ocultar una lágrima. Él, dejándose morir al margen del sistema. Ellos, llenándose los bolsillos con obras políticas. 


Un hombre sonríe en el barrio de la Lapa, y yo sonrío con él. Por las dudas, por si somos los últimos sonreidores. Si pudiera conservaría su sonrisa en una cápsula, y la abriría en los vagones del metro, sólo por ensayar un atentado sonrisista. Tal vez esa sonrisa esconde muchas oscuridades, pero es una sonrisa. Y una sonrisa, ya lo dijo algún gurú, es la distancia más corta entre dos seres humanos. Viajemos millas y millas, alivianemos el equipaje, hagámosnos fuertes a cada paso. Pero, por favor, la sonrisa, siempre la sonrisa.

viernes, 8 de agosto de 2014

marginal, no. alternativa. (14 de 30)



no quiero ser marginal. sí alternativa. eso le dije mientras comíamos un prato feito (arroz, feijoão, frango, porco, tomate) por 10 R$ sentados bajo una palmera en la arena de copacabana. entonces, le digo, en vez de causar un trastorno que fácilmente traiga a la policía cuando me corren por tocar en la boca del metro, pienso en repartir panfletos que denuncien el "festival internacional de músicos del metro" (auspiciado por red bull) en un metro donde tocar en los pasillos es ilegal.

me distraigo de la escritura cuando me meto en internet. dol t  me mandó un mensaje del tao por mail.  tao cuao (como se diría "tal cual" con acento carioca)

hoy, casi nos ahogamos en un dos de copas rebalsantes en copacabana. nos salvó un tercero, como aquella noche en paraty, cuando el hombre de las trenzas blancas y los anillos en la loja del sobe. hoy nuestra salvadora fue la garota de ipanema. encontramos a lu d sorpresivamente, a quien no veíamos desde marzo en la paloma, en la parada 9 de ipanema, como quien da la bocanada de aire que estaba necesitando. (sí, me ahoga estar de a dos 24 horas por día.) ella es adepta a las canciones, siempre tiene varias anotadas en su cuaderno. así que salió una merienda de cumbia del mole, yira yira, canción para despertar, la jardinera, energía positiva y femenina que me llevaron a recordar un poco quién soy.

el mantra que canta tac, que cantó ir ( y él por suerte tiene un registro sonoro de eso) encastra como piezas de madera en los anillos de laura y seba con lo que estamos tocando juan y yo con mbira y guitarra. la guitarra de tac es una applause funky country de mango de aluminio, caja de fibra de algún tipo y con el mejor sonido que yo le escuché a una viola jamás. 
    mai da agua, mai da agua, limpia meu ser de todo mal, todo o que pudiere ocurrer, todo o que pudiere acontecer
también nosotros registramos, y gustaría de compartir el audio aquí mismo, en cuanto no tenga tanto sueño. 

tac nos muestra el dvd de la gira de madonna en la que el hijo de tac, hermano de jo, fue parte del staff por ser campeón de slackline. como homenaje a esa mujer que hace 30 años hace lo que hace, que le dio trabajo al hijo menor de la familia que nos hospeda en su gira mundial, llevándolo a viajar por 40 países y dejándole plata para comprarse el terreno, el auto y guardar un ahorro, a esa mujer que me cautivó a mis 9 o 10 añitos con su true blue y su papa don't preach, después supe de into the groove y ya los videos transmitidos en el programa de los sabados "el club de maddona" fueron la demolición de mi infancia católica a golpes de pelvis y vestuarios irreverentes, en homenaje a ella, pero más bien a mí misma, o mejor dicho: a la "yo" que está entre aquella edad y esta, a partir de mañana, incorporaré like a prayer y like a virgin en mi repertorio busker, en mi llegada de verdad a las calles de rio de janeiro.