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domingo, 23 de noviembre de 2014

identidad (30 de 30)

Hoy no tengo ganas de escribir, y sin embargo tengo tantas ganas de encontrar maneras de decir que las arcillas nos devuelven a un estado anterior a todos los descascaramientos, o que las flores silvestres de Colonia en primavera resisten cualquier desalojo de ladridos (o ladrillos) gastados. Decir cosas como que nunca el futuro estuvo tan cierto en su incertidumbre, o que ya no me interesa entender cómo caí en este modo de vivir porque siempre fue el mismo deseo de lo salvaje. Entonces así el retorno de N hace aparecer búsquedas olvidadas, y los desentendimientos con J me acercan a una distancia necesitada para el re-empoderamiento.

Es luna nueva: las cuevas aúllan, el río oscurece. Reflejo allí el alma porque también debe adquirir consistencia, ser metida al horno, cuajar en nueva identidad. La dulzura está sobrando, ya no quiero mieles por miles. Basta de inocencia! Basta de una cosa o la otra! 

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Volví a dormir enmascarada, entonces los sueños se animaron a mostrarse. Primero parecía una fiesta de antifaces: ese grupo de la secundaria! MM, IV con un look mezcla AN y ella misma de una manera esquimal y vikinga: pelo como lo tenía mi madre en España año 89, o como Glenn Close en Atracción Fatal. Platerías sofisticadas, con malaquitas acróbatas, sobre la falange superior de la oreja. Luego, Flor y Ceci sellando su complicidad con un beso suculento. Y ahí quedo, perdida e indecisa con la pala en la mano al lado de la casa de adobe, tratando de entender si era que elegíamos primero el lugar donde íbamos a dormir para luego a armar los equipos, o si los grupos se armaban primero y así elegir dónde dormir. De cualquier manera, quedé como un cuatro de copas: sola y confundida.
Hubo más, y la sensación al despertar fue de alegría por haber recuperado mi dimensión onírica. Sin embargo, las puertas están abiertas para la transformación. No hay más sensación de tiempos perdidos ni de espacios inaccesibles.

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No parar de trabajar con niños. No parar de hacer música CON OTROS. NO PARAR.

Deténte. Respira hondo. Retiene. Exhala.

A NADIE DEBES DEMOSTRAR NADA.

Pero qué lindo compartirse. Qué lindo atravesar el puente de lo interno a lo externo trans-portando la materialización de una visión o emoción.

- todo radica en la necesidad de comunicar algo –

Amanecí con el sol, mas las nubes ya estaban despiertas y bloqueaban la vista del astro. Los pájaros me despiertan también, mas sus cantos son inciertos. Un hueco se abre entre los árboles y me dejan ver una tortuga que busca elevarse. Somos infinitamente más posibles que lo que nos permitimos imaginar. Casi no necesito caminar hasta el salto para sentirme parte del paisaje.

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 “It is easy to forget how mysterious and mighty stories are. They do their  work in silence, invisibly. They work with all the internal materials of the mind and self. They become part of you while changing you. Beware the stories you read or tell: subtly, at night, beneath the waters of consciousness, they are altering your world” y las películas que pasan en el bus me dejan pensando cómo viviré el sexo a partir de mañana.

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Una nueva identidad. Publicar los escritos más prohibidos de los que sea capaz con un alias que no sea rastreable. Que sólo quienes yo quiera sepan que soy yo. Escribir acerca de mis fantasías, acerca del sexo como siempre me jacté de vivirlo: sin tabúes. “Todas las represiones acerca de mis sueños y de las posibilidades de transformarlos en realidad que se encargó de inculcarme Madre, no tuvieron eco en mi vida sexual.” Recuerdo decirle eso a mi terapeuta que casualmente tenía el mismo nombre que mi madre, y ya eso es mucho decir.

Hablar sin tabúes de mi falta de tabúes. ¿Existe necesidad de apelar a personajes imaginarios cuando mis experiencias superan muchas veces lo que cualquiera podría imaginar? La literatura permite eso: ampararse en la imaginación para hablar de nuestros sentimientos más íntimos.
Anaïs Nim: mi mentora en esto de desnudarme para verme, entenderme, aceptarme, y sobre todo: potenciarme.

No diré que me sobran los motivos para soñar dormida: hay que estar bien despierto para escuchar las voces que allí hablan. Allí en ese mundo donde los números nos indican algo más que el destino de nuestra suerte. Atino Desatinos Desmedidos. Sin alivios. Mi nombre verdadero. El nombre con el que me permitiré ser verdadera. “Hoy te pusiste tu vestido de prohibido.”

domingo, 2 de noviembre de 2014

opuestos, parte 1 (29 de 30)

1. De Faldas y Periferias

New Orleans. Una ciudad hecha de periferias. Una capital devenida periferia.  

Llegué en bus desde Florida, sin más referencia que la que me había dejado el único contacto de CS que había respondido mi pedido de couch: yo no te puedo alojar ahora, me dijo, pero te sugiero que cuando llegues a la ciudad vayas al café Flora, en el Bywater. Es el lugar donde se reúne toda la gente alternativa de la ciudad. Si caés ahí, seguro te vas a ir con algún buen dato. Busqué en el mapa. Para llegar hasta ahí desde la estación, tenía que atravesar un buen trecho de la ciudad, que tiene forma de L: tenía que ir de una pata a la otra de esa L. Entonces supe lo largas que eran las distancias en Nueva Orleans. 

Llegué al café Flora a las 10 de la mañana, tranvía y bus de por medio, con mi mochilota en la espalda, mi mochilita en la panza, y mi ukelele en la mano. No me voy a detener en la chica-chico que me atendió - Flora her/himself - ni en la variedad de cafés y muffins que vendían. Tampoco en la cantidad de jóvenes tatuadísimos y alternativísimos conversando acaloradamente acerca de proyectos para cambiar al mundo al ritmo acelerado del café que tomaban. Ni siquiera me voy a detener en el piano abierto que se encontraba en el centro de la sala, sonriente y esperando que alguien le cepillara los dientes. Me detengo sí en la falda que lleva esa chica. Yo tengo una con el mismo corte. Adoro esa falda. Mañana me la voy a poner. 

Finalmente de Flora me fui con el dato de un hostel, India House, 20 dólares la noche. No era mi idea, pero todavía tenía plata. India House quedaba en el ángulo de la L, en Midcity. Volví a tomar bus y tranvía, y me instalé en una habitación compartida. Mirando una cartelera del hostel, encontré información de una cooperativa de bicicletas. Genial, me dije. Ese es mi próximo destino en esta nueva ciudad. Ahí voy a poder conseguir una bici para moverme en la ciudad, haciendo algún canje. Miré el mapa. Parecía cerca de Flora. Me acordé de la falda, y me la puse.

Allá fui, a un barrio en desarrollo cerca del 9th Ward. El bus me dejó en la misma avenida que para ir a Flora, pero tenía que caminar para el otro lado. El paisaje de casas coloridas del Bywater y el Marigny quedaba atrás, y al frente se veían casas de ladrillos, de cemento, vías de tren y un puente larguísimo para cruzar a pie. Zona desconocida. Población negra, marginal, pobre. Y yo con esta falda, tan corta. Quién me manda a mí, tan rubia, ponerme una falda tan corta. Menos mal que traje unas calzas en la mochila.

Después de unas vueltas, y de entender que no me iba a pasar nada, pedí indicaciones para llegar a Rubarb, que las personas del barrio conocían bien. Un taller-de-bicis-centro-social manejado por jóvenes que donan su tiempo para enseñar a los niños del barrio a arreglar y armar sus propias bicicletas. Fue muy simple conseguir lo que había ido a buscar: me prestaron una bici armada con partes de varias, y a cambio fui varias tardes a participar de las actividades del taller. Los chicos de la cuadra venían a tomar la merienda, a jugar, algunos se enganchaban más con las bicis, otros menos. Yo jugaba con ellos, claro. Recuerdo una nena, 9 años, Shewana, que bailaba flamenco. El fuego que tenía esa nena iba a ser difícil de apagar. Iba a ser más bien un incendio forestal de esos que dejan todo a cero. Se paraba en la mesa de madera y empezaba a zapatear, aplaudir y cantar, como demostrando que no se trata de la raza, se trata de la raíz. Roots. Nunca la hubiera conocido si hubiera ido a la otra cooperativa de bicis, la que descubrí más tarde, que queda en el centro, donde te cobran por usar el taller y donde la gente del café Flora va a arreglar su móvil. Eso sí, cuando salí de Rubarb ese día en mi nueva bici, tenía las calzas puestas. 

2. De Naturalezas Domesticadas

Cataratas de Iguazú. ¿Existe acaso una expresión más potente en la naturaleza que megalitros de agua cayendo por precipicios abismales? ¿Puede competir una playa de alguna isla del Pacífico con el concepto ideal de "paraíso"? Pienso que no, mientras me detengo en el detalle de esa mini cascada cayendo entre el barullo del Salto San Martín y el otro Salto enorme cuyo nombre ya olvidé; esa mini cascada impregnada de helechos, musgo, mariposas y vencejos. Siento estar en un lugar donde la abundancia de agua que fluye permite lavar cualquier tipo de culpa, incertidumbre, trauma, herida del pasado o del futuro.

Stop. Interferencia. "Salto San Martín". Interferencia. Pasarela llena de turistas con cámaras. Interferencia. Bolsa de papas fritas olvidada en el suelo. Estas cataratas existen hace millones de años. Sólo hace unos ¿cien? ¿doscientos? Un hombre occidental las "descubrió" y un día otro hombre las dio a conocer. Agradezco, por un lado, que alguien una vez haya decidido compartir el descubrimiento con toda la humanidad. Agradezco las pasarelas-puentes - grandes obras de ingeniería - que me permiten llegar a la boca misma de la Garganta del Diablo y llorar inexplicable e irremediablemente, las lágrimas expuestas al torrente, mi alegría transformada en emoción de agua, agua, agua. Todos los males del mundo se aplastan y desaparecen y se ahogan y se transforman en lecho, cauce, amor. 

Elegí un lugar especial para hacer este ejercicio, lo sé. Para llegar al espectáculo natural he tenido que pagar un ingreso, recorrer caminos de cemento desde la entrada hasta la estación de tren, tomar el tren que me ha llevado hasta un puesto de comidas, agradecer que he traído comida y bebida porque los precios... caminar por más caminos de cemento, leer carteles indicativos, evadir la prohibición de fumar (tranquilos que fumo armados sin filtro y me guardo las puntas!), y sentirme un bicho raro por sentarme en las rocas que están fuera del camino en el tramo del circuito inferior que lleva al embarque de las lanchas que te llevan hasta la isla que está enfrente. 

El ser humano se hace presente en proporción a la fuerza del espectáculo.

Continuará ... En la próxima entrega: "De Emociones Públicas"


(Juli: buenísimo lo que nos contás, agarrás las consignas para cualquier lado, pero lo estás intentando y eso cuenta. Dejate llevar un poco más hacia el costado desconocido de tu escritura. Ese que no narra tan linealmente, sino el que agarra la tangente, el sentido menos evidente)

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El "desafío creativo" es una adaptación de la Dinámica Creativa propuesta por MV acá. Llegué a alguien que estaba haciéndolo. Yo necesitaba una inspiración para tener constancia en la publicación de entradas, como un modo de adquirir una disciplina, una rutina, un entrenamiento de escritura. Eso, por decantación, me fue guiando hacia la búsqueda de una expresión literaria más profunda. Todo esto tiene su raíz en la voluntad de abrir cada vez más el camino hacia mi alma, hacia el lugar donde se lee en el revés de la trama. 
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sábado, 1 de noviembre de 2014

mis nortes, parte 1 (28 de 30)




"Práctica sugerida: recuerda algún viaje previo, cerca o lejos, no importa. Toma notas en forma de memorias: ¿qué cosas dijiste de ciudad, qué cosas viste en ese viaje? Y luego fabula, formula hipótesis (pueden no tener ningún tipo de sentido) acerca de todas esas cosas que dejaste afuera: personajes, situaciones, colores que no pudiste ver. Es un pequeño esfuerzo: lo haces a consciencia, la atención se transforma, te vuelves más amplio, y tienes más caudal de palabras que ahora puedes mencionar. Y cada vez que estés por comenzar un viaje, recuerda mirar más allá, abrir los ojos, hacer silencio, dejar tus verdades al costado del camino para contar con la posibilidad de reconocer otros nortes, escuchar otras palabras, y ampliar el horizonte con el cual vives tu vida." (Norte de Papel, semana 3, clase 13. Un norte ideológico: la mirada y el camino)

Portland. Bebederos. Transporte público gratuito. Bosques milenarios a distancia de caminata desde el centro. Productos orgánicos. Puentes y el río Potomac. Pero viví demasiado tiempo en esta ciudad para hacer este ejercicio. Veamos alguna que haya visitado por pocos días. (¿Viví demasiado tiempo en esta ciudad para hacer el ejercicio de plantear una hipótesis acerca de algo que no haya visto en ella, algo que se me haya pasado desapercibido de ella? Volveremos sobre esto en unos instantes.)

Amaicha del Valle. Cerros. Un lugar donde podría vivir. El hombre que nos invita a su casa a un día de caminata, montaña adentro. El carnaval anti pachamama: pomos en el piso, generadores de energía contaminando de ruido la plaza, saturación. Mujeres al poder (sociedad matriarcal). La reunión de copleras. La vida artesanal: pensé poder vivir en ese pueblo un tiempo, sólo por pasar el tiempo aprendiendo a hacer cosas con mis manos: cerámica, tejido, curtiembre, telares, ni hablar del canto con caja. La madre de Angela, coplera, artesana, campesina, picante, de descendencia frugal. La casa de Angela y Jorge y la casita de huéspedes del fondo. Verónica Condomí y su taller de canto circular, y su concierto. La gente que se jubila y se viene a vivir a Amaicha, o los que tienen aquí su casa de vacaciones. La tormenta en la carpa y los truenos más estrendosos que experimenté en mi vida. La mujer del vivero de Córdoba, regalando miles de plantas y árboles.

Lo que me sucedió con Munay, su hermana y el tarot fue tal vez la muestra de una hipótesis que nunca antes había formulado: que hay secretos escondidos bajo mil llaves y que el sólo proponer la existencia de una llave maestra puede generar altísimos cortocircuitos.

Pero a ver qué otra cosa podría no haber visto en Amaicha... Porque las nubes me hablan siempre, igual que las veredas y el color del aire. Veo el perro atado en la segunda casa camino a la feria e imagino diez perros más viviendo en la habitación del fondo, y los diez hijos de la familia usando a los perros de almohada. Y también imagino una concepción del tiempo que podría tal vez explicar pero nunca entender. Tiempos de cosecha, de riego, de espera, de caminar hasta el campo aquel donde el trigo y la alfalfa. Tiempos de esperar a los hombres que volverán borrachos pero que nunca serán echados de la casa. Tiempos de reunirse a compartir coplas picarescas, y sobre todo: tiempos de no envejecer porque en cada arruga de las copleras viejas desaparece el tiempo. La juventud no está sobrevaluada en este pueblo: ser la más vieja puede ir de la mano de ser la más codiciada por ellos.


(Juli: tu escrito está muy lindo, nos hacés un mosaico de dos lugares bien diferentes. Pero... por qué no ahondás en la historia del perro? O en el misterio escondido en aquel campo de alfalfa?)

Ok.

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El "desafío creativo" es una adaptación de la Dinámica Creativa propuesta por MV acá. Llegué a alguien que estaba haciéndolo. Yo necesitaba una inspiración para tener constancia en la publicación de entradas, como un modo de adquirir una disciplina, una rutina, un entrenamiento de escritura. Eso, por decantación, me fue guiando hacia la búsqueda de una expresión literaria más profunda. Todo esto tiene su raíz en la voluntad de abrir cada vez más el camino hacia mi alma, hacia el lugar donde se lee en el revés de la trama. 
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lunes, 22 de septiembre de 2014

primavera (23 de 30)



querida primavera:

llegaste en el momento justo. te habían anunciado los colibríes que vienen a comer y bailar en los picos de tucán del jardín de karla y marcos. cuando los escuché y luego los vi, una vaga añoranza se apoderó de mi sueño. el azul intenso de esa mariposa roja y amarilla que se cruzó en el sendero - donde minutos antes el hada negra de la noche me había recordado: "atrás dejaste el invierno de una infancia abundante en planes, deja que el calor de lo incierto sea el que mece la cuna de tu juventud..." -, aquel azul que conservaba su intensidad en el amarillo y colorado de un vuelo orgulloso y lleno de despreocupada ligereza, quiso advertirme acerca del calvario de saberme oriunda de los calores más refrigerantes y de los fríos más bochornosos.

llegaste, primavera, aunque aquí en itacaré tu llegada no se reciba con pompas - es que pasas algo desapercibida cuando todo el año las personas pueden bañarse en tu océano de esmeraldas. 

eres diferente en el mar. la montaña tiene otras gracias para tí. estoy perdida, y no sé dónde hallar tus flores. por eso pido al colibrí hermano de la mariposa, el colibrí azulmente colorado e intenso: "fala para mim, colibrí. muestrame dónde encuentras los néctares de tus estaciones."

primavera querida, sé que puedes sentirte decepcionada de llegar y encontrarme así, aún sin florecer. la lluvia que dejaste caer, esa lluvia de noche solitaria, sé que fue tu ofrenda, tu voto de confianza. la dejaste caer, y en ese caer tu voz se levantaba, escondida: "siempre estaré llegando, y las tuyas, como las de las orquídeas o el bambú, son semillas que demoran más de una temporada en brotar. ten paciencia, jali de los vientos. tu primavera llegará también."

así me hablabas escondida en la lluvia, y sabiendo que llegas también para otros a través de mí, sentí alivio. cerré entonces los ojos; los abrí hacia dentro. el diamante de luz no tardó en hacerse ver. la sutileza de un cuerpo despojado de materia instaló la liviandad como medio de transporte en un espacio abierto pecho adentro. y allí me vi, en posición de loto al borde de un estanque, que después río, lago, estero, océano. y allí, sobre el agua, mi alma, encendida por los colores que el movimiento de las aguas le imprimían.

primavera, yo sé que tú soplabas para que ellas se movieran! yo sé que viniste para abrir los ojos de las almas. y sabes qué es lo más curioso? que al final del reflejo, al fondo del estanque, pude ver las raíces. la luz de mi diamante recorría el cablerío de canales, y se expandía hacia abajo, enredándose con otras luces que irradiaban en las profundidades. entonces comprendí que florecer es una acción comunitaria - además de ser un acto de amor.

tu lluvia, primavera, inunda mi presente sosegado, llega a los caminos muertos y secos del pasado, alcanza los médanos vírgenes hacia donde se extienden mis raíces de luz.

qué más decirte, primavera. he interrumpido la escritura de esta carta por perderme en el frondoso paisaje que atraviesan las rutas que me llevan hacia un reencuentro con el sol. por eso decido despedirme, sólo por hoy, con este pensamiento que me ha asaltado sin motivo: primavera, aprovecharé tu llegada para reinventarme. cambiaré mi modo de hablar y de sonreir. mudaré mis ropas y mi modo de hacer planes. romperé mis espejos y sólo me observaré en reflejos de agua. 

y te dedico también esta canción sin sentido.

una misión estancada
entre aguas de indecisión
una canción escondida 
en los pliegues de un camisón
una semilla germina 
en las alas de un gorrión
una chicharra rechina
muerta de calor

y llora sumasa
su alma está en el portal
su aullido felino
despierta este caminar
cantando las letras de un sueño
que nunca se deja de soñar

son nuevos sonidos 
que atraen la inspiración
despiertan sentidos
en la imaginación
y una tortuga de palma
blando su fuerte caparazón
protege los talismanes
que son mi protección  

y llora sumasa
su alma está en el portal
su aullido felino
despierta este caminar
cantando las letras de un sueño
que nunca se deja de soñar

con amor,

j.


martes, 26 de agosto de 2014

tabú (ejercicio norte de papel ((17 de 30))



Puede haber sido ese primer viaje en avión a los 20 días de haber nacido. Incluso unos meses antes de eso, el viaje por tierra en la panza de mamá. Empecé a moverme tanto que tuvieron que pegar la vuelta y yo tuve que sacarme las ganas de llegar a Nueva Orleans 34 años después. Es muy difícil para mí separar los viajes con la familia de la fantasía de la vida nómade, porque de alguna manera así me crié, viviendo 2 años en una ciudad, 2 años en otra, planeando entre todos las rutas que recorreríamos cuando ganáramos ese motor home del sorteo. Cuando a mis 16 años hacía ya tres que vivía en Buenos Aires, tuve un período en que despertaba o llegaba a casa del colegio con el impulso de vaciar mi cuarto y volver a mudarme. Empezar de nuevo en otro lado. No echar raíces.

Si pienso en los orígenes de mi manera particular de soñarme viajando, más allá del modo familiar, me remonto a aquel verano de mis 7 o 6 años en que fui al circo que todos los años visitaba Mar del Plata. Papá, siempre repartiendo información exótica, nos contó cómo vivían los artistas de circo: constantemente viajando de ciudad en ciudad, vivían en casas rodantes, en vagones de tren o trailers que se enganchaban para iniciar la travesía y se desmontaban al llegar a destino, para armar esa pequeña aldea al otro lado de la Gran Carpa Circular donde sucedía la magia. Amé y alimenté tanto las historias que imaginé sucedían en esa vida itinerante como la fantasía de convertirme algún día en trapecista. Mi madre quiso disuadirme en seguida: viviendo así no podés tener una familia, no es una vida para vos. Pero yo ya sabía que la mecha estaba encendida, y aunque me costó casi treinta años tomar el trapecio por las astas, un día arranqué. A los tumbos, impulsivamente, sola. Y así, explorando el mapa en busca de mi primer destino encontré esa ciudad que me atrajo como una flor amarilla a una abeja de otoño: Incesto.

En Incesto ocurre un fenómeno muy particular: nadie sale a la calle, porque todo lo que necesitan lo tienen puertas adentro. Así, todas las casas están provistas de una huerta y una cabra o vaca, un generador eléctrico solar, un pozo de agua potable, un baño seco, una biblioteca, un hogar o estufa a leña para calentar y cocinar, ventanas bien grandes. Nadie tiene vicios, por eso no necesitan salir a comprar tabaco, o drogas, o alcohol, o dulces. Todo es muy ordenado en las vidas de estos habitantes, y todo queda en la familia. Así, los aprendizajes son muchísimo más valiosos. Los habitantes de Incesto están convencidos de que nadie mejor que una madre o una hermana para iniciar sexualmente a un niño. La preparación ocurre desde el momento en que nacen. Eso permite que se revele también la tendencia hetero, homo, bi o poli sexual de la criatura. Durante mi estadía en Incesto, conocí a Dioniso Ofilo, de 25 años, que vive en el predio Dos Hermanos. Él tuvo su etapa de transvestismo a los 4 años; se reveló poligamo a los 6, durmiendo con su hermana, su madre y su tío al mismo tiempo (lo que también revela la tendencia poli de los otros participantes del hecho); a los 10 ya estaba enamorado de su primo y a los 14 entendió que el amor y el sexo no son la misma cosa. En cambio, Sila Preta, del barrio Sagrada Familia, eligió a su padre al nacer, y sólo él fue el depositario y dador de amor cariñoso, sexual y paternal durante toda su vida, hasta sus 45 años de hoy.

Sin embargo, nada es como parece. Hay almas rebeldes, ambiciosas, sensibles, silenciosas, escondidas en este pueblo. Algunos saben - porque en algún libro lo leyeron - que hay piedras bellísimas en ciertos lugares de la tierra y por eso Jacinto Silva ha estado cavando un pozo debajo de su cama durante los últimos 10 años, siguiendo mapas subterráneos elaborados por él mismo, para llegar hasta el lugar donde descansan las amatistas y los topacios. Otros, como Rancia Puleta, se escapan por las noches para revisar los restos de comida de otras casas, porque el aroma desconocido que se huele en lo del vecino a la hora de la cena ha despertado en ellos una curiosidad obscena. Por último, están los que se aburren de confirmar su patriotismo incestino en los genitales de sus sobrinas, y escapan para siempre a un monasterio budista o a los confines de la tierra, o simplemente al primer pueblo donde las cosas sucedan puertas para afuera y desprolijamente.

viernes, 25 de julio de 2014

empieza MI brasil 2014 (9 de 30)


22 de julio: fecha de entrada
de lleno en brasil
primero: caminar hacia la ruta por el camino del bosque
en madrugada cerrada
la ruta encerrada en tinieblas de nieblas
las luces de bus y los brazos como molinos.

chuy: termo, minipimer y emanuel, nuevo amigo de viaje
todos made in italy.
cruzamos la frontera caminando
hacia la terminal que alguien dejó olvidada hace 50 años
bus a porto alegre: migración suave.

llueve tres horas adentro
ya todo empieza a adivinarse enorme en este país 
(por saberlo el más grande en el mapa?)
en verdad: todo se ve expandido
los galpones, los bañados, los puentes, 
los naranjas sobre verde
una enormidad que se abre también en mi estómago:
me vaticino deglutiendo pequeñeces que harán un mundo de diferencia en mi nueva vida
y un enorme muro bordea la construcción de una enorme autopista al borde de una fábrica enorme.

porto alegre: 8.30 pm
hago la cola de la boletería escuchando al melodiquista hermafrodita
no hay bus a sao paulo hasta mañana
y un nuevo amigo de viaje, homero, nos invita
vengan a mi casa en araçatuba
el bus sale 9.30, hay pasajes
quedan cuatro
arriba!
a la llegada se cumplen 24 horas desde que despertamos

no duermo leyendo el cuaderno de maya

sigue lloviendo en bajar del bus
taxi y llegamos 

casa grande
desembarcamos
música, flores, lanas, metales
luz de amanecer
salgo al balcón
jerónimo y matilda
diálogo intenso bello trinante
aventurando plumas estrepitosas en su delicadeza
arrojando flechas tan suaves
que podrían atravesar esternones de león
y clavarse con tanta dulzura 
a la altura justa en que la sístole y la diástole
permiten la inyección definitiva
del amor en la sangre.

cantan las aves nuevas su mejor canción
ignorantes de la tertulia que sucede en el interior de la casa
que está en lo bajo del terreno
casa hexagonal

algo en esa casa genera en mi una extraña atracción. 
será su forma casi circular
actuando como remolino, agujero negro
generando una succión primitiva hacia un nuevo comienzo.

se congregan en círculo las partes que me conforman.
mi seguridad baila con mis decisiones una danza macabra
mi indecisión le sirve una copa a mi impulsividad.
como maestra de ceremonias, mi vulnerabilidad
pasa el cetro del habla a mi incertidumbre, mi desconsuelo y mi abatimiento
sin dejar afuera a mi optimismo, mi esperanza y mi intriga.

me asalta como el latido de un secreto enterrado
la música de mil búfalos galopando en un suspiro hacia el mar

cierro los ojos 
la cama un rato
y soy una cámara amarrada al guardabarros de un bus en movimiento
capturando el pasar de la rueda sobre el pavimento mojado en la noche.

ya estoy en brasil, enorme y cercano
inmensa cama elástica en la que quiero dar varios saltos y piruetas
para experimentar un estilo de ser, una forma de estar presente.

brasil
te desmitificaré
te haré mía por el capricho de secuestrarte
para mi archivo de "yos" posibles
experimentaré tu geografía
sacaré tu foto con la luz de cada relámpago
me encamaré en tu sexo latiente, obsceno, sin tabúes
veré mis tabúes a los ojos: me pondrás a prueba.
me bañaré en tu mar como quien se bautiza
cuestionaré tu talento, sólo para destrabar el mío
acudiré a tus ceremonias
celebraré tus misterios
activaré mi búsqueda del tesoro
te escribiré cartas para que no me sigas la pista.
descubriré todo el brasil que en estado latente soy
y así despertaré a una atención de francotirador
para dar en el blanco 
del presente que habito.

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Foto: Romi Messina