Cuando la confianza se quiebra, suena como un cristal: un sonido casi bello de tan desgarrador.
Escaparía tantas veces como quisiera de la prisión de mis consuelos.
Nada en el mundo ha sido hecho para parir. Mejor se consuelan los monos, murucuyando todo el día sin tono ni sol.
Es que he venido a parar a la jaula de los cuervos, y nadie se salva de su condición: no, ni siquiera tú, ninguna de mis yugulares estará lo suficientemente abierta.
Y aún así, es mejor preferir que cerrar. Es tan incierta nuestra experiencia de la tierra. Esta vida que vinimos a ocupar, como un canto en la fuente. Tan frágil todo lo que construimos. Tan la muerte o el despido o el desalojo del otro lado.
Nada. Detengo la escritura, pero debo seguir. Seguir. No sé cuántos minutos, pero por lo menos hasta que el reloj dé las 18.48.
Entonces será la hora. Qué lindo poder escribir "entonces será la hora" y que eso despierte unabanicodeposibilidades. Un pánico de posibilidades. Mi pecho es eso ahorita mismo.
Todo. Todo parece seguir su rumbo. Las estaciones, los meses, los agujeros, las partidas, las casas, las raíces, los aviones, trenes, colectivos, todo en su rumbo en el mundo.
Suenan tambores y la radio está muy buena. La recomiendo en este acto: BABEL FM, 97.1, la programación es inspiradora, son músicas del mundo, de las que tienen alma.
La confianza que se quiebra suena como un ciclomotor: es molesta y nadie le pidió que apareciera. Queda un ronroneo quejoso en el medio del pecho, y las preguntas y las revisiones del guión que llevó a esa tensión. No puedo escapar, todavía son las 18.44.
Lo que yo vivo y siento perfecto en su calidad de presente, sé también que puede no estar cualquier otro día, por eso lo disfruto tanto hoy. Y si no está, será porque es hora de barajar de nuevo. No me asusta empezar de cero. Tal vez me asusta construir, por lo de tener que empezar otra vez y otra siempre una vez más.
Algo cae al piso. Es un golpe sordo. A caída amortiguada. Luego la lija. Suena a carmín oxidado. Y siguen los tambores jazzdomberos. La mosca verde mordiendo el borde de la conciencia: legalicen al amor!
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38 velitas: es mi regalo de cumpleaños, escribir 38 posts acerca de lo que sea.
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viernes, 15 de mayo de 2015
hasta las 18.48 (3 de 38 velitas)
miércoles, 13 de mayo de 2015
esquina: libertad (2 de 38 velitas)
Varias serpientes andan por estos días mordiéndose las colas: las charlas entre cervezas y humos fueron de horas, y en un parpadeo volvimos a una adolescencia de carcajadas corales. Caracoles! Somos extranjeras en esta ciudad.
Antes, había sido el desembarco frente al monoblock aquel de la Boca donde vivimos mi piano y yo, más el recorrido del 25 pasando por Montes de Oca - la avenida de los huevos rellenos en casa de la Nona (ahí también un piano, el primero, y los libros de partituras) - y por Arcamendia - la calle de la casa abandonada por la familia donde mamá guardaba el vestido de novia y que más tarde fue tomada por una familia de bolivianos.
Aun así, lo corroboré: Buenos Aires, no soy tuya ni vos mía. Me das dolor de panza, me hacés precipitarme, y tus camas me dan insomnio.
Por eso estoy feliz de volver a mi pueblo chico, que aunque traiga a mucha gente de afuera, no significa que puedan, como yo, traer un poquito de quebrada.
Antes aún, esa otra serpiente en mi casilla de correo, con aromas a tierras del bosque y del mar, a un jardín japonés entre las montañas y a puertas abiertas a otra percepción.
Fui hasta el fondo del pasillo con la luz bien apagada. Después prendí la luz y asusté a todos.
La sombra cliché atraviesa el miedo a nunca ser una fruta madura. Mis bríos son de caballo salvaje en el río.
Todo esto para decir: libertad o datrebil?
Hasta mañana.
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domingo, 23 de noviembre de 2014
identidad (30 de 30)
Hoy no tengo ganas de escribir, y sin embargo tengo tantas ganas de
encontrar maneras de decir que las arcillas nos devuelven a un estado anterior
a todos los descascaramientos, o que las flores silvestres de Colonia en
primavera resisten cualquier desalojo de ladridos (o ladrillos) gastados. Decir
cosas como que nunca el futuro estuvo tan cierto en su incertidumbre, o que ya
no me interesa entender cómo caí en este modo de vivir porque siempre fue el
mismo deseo de lo salvaje. Entonces así el retorno de N hace aparecer
búsquedas olvidadas, y los desentendimientos con J me acercan a una distancia
necesitada para el re-empoderamiento.
Es luna nueva: las cuevas aúllan, el río oscurece. Reflejo allí el alma porque también debe adquirir consistencia, ser metida al horno, cuajar en nueva identidad. La dulzura está sobrando, ya no quiero mieles por miles. Basta de inocencia! Basta de una cosa o la otra!
Es luna nueva: las cuevas aúllan, el río oscurece. Reflejo allí el alma porque también debe adquirir consistencia, ser metida al horno, cuajar en nueva identidad. La dulzura está sobrando, ya no quiero mieles por miles. Basta de inocencia! Basta de una cosa o la otra!
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Volví a dormir enmascarada, entonces los sueños se animaron a mostrarse.
Primero parecía una fiesta de antifaces: ese grupo de la secundaria! MM, IV con un look mezcla AN y ella misma de una manera
esquimal y vikinga: pelo como lo tenía mi madre en España año 89, o como Glenn
Close en Atracción Fatal. Platerías sofisticadas, con malaquitas acróbatas,
sobre la falange superior de la oreja. Luego, Flor y Ceci sellando su
complicidad con un beso suculento. Y ahí quedo, perdida e indecisa con la pala
en la mano al lado de la casa de adobe, tratando de entender si era que elegíamos
primero el lugar donde íbamos a dormir para luego a armar los equipos, o si los
grupos se armaban primero y así elegir dónde dormir. De cualquier manera, quedé
como un cuatro de copas: sola y confundida.
Hubo más, y la sensación al despertar fue de alegría por haber recuperado
mi dimensión onírica. Sin embargo, las puertas están abiertas para la
transformación. No hay más sensación de tiempos perdidos ni de espacios
inaccesibles.
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No parar de trabajar con niños. No parar de hacer música CON OTROS. NO
PARAR.
Deténte. Respira hondo. Retiene. Exhala.
A NADIE DEBES DEMOSTRAR NADA.
Pero qué lindo compartirse. Qué lindo atravesar el puente de lo interno a
lo externo trans-portando la materialización de una visión o emoción.
- todo radica en la necesidad de comunicar algo –
Amanecí con el sol, mas las nubes ya estaban despiertas y bloqueaban la
vista del astro. Los pájaros me despiertan también, mas sus cantos son
inciertos. Un hueco se abre entre los árboles y me dejan ver una tortuga que
busca elevarse. Somos infinitamente más posibles que lo que nos permitimos
imaginar. Casi no necesito caminar hasta el salto para sentirme parte del
paisaje.
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Una nueva identidad. Publicar los
escritos más prohibidos de los que sea capaz con un alias que no sea
rastreable. Que sólo quienes yo quiera sepan que soy yo. Escribir acerca de mis
fantasías, acerca del sexo como siempre me jacté de vivirlo: sin tabúes. “Todas
las represiones acerca de mis sueños y de las posibilidades de transformarlos
en realidad que se encargó de inculcarme Madre, no tuvieron eco en mi vida
sexual.” Recuerdo decirle eso a mi terapeuta que casualmente tenía el mismo
nombre que mi madre, y ya eso es mucho decir.
Hablar sin tabúes de mi falta de
tabúes. ¿Existe necesidad de apelar a personajes imaginarios cuando mis
experiencias superan muchas veces lo que cualquiera podría imaginar? La
literatura permite eso: ampararse en la imaginación para hablar de nuestros
sentimientos más íntimos.
Anaïs Nim: mi mentora en esto de
desnudarme para verme, entenderme, aceptarme, y sobre todo: potenciarme.
No diré que me sobran los motivos para
soñar dormida: hay que estar bien despierto para escuchar las voces que allí
hablan. Allí en ese mundo donde los números nos indican algo más que el destino
de nuestra suerte. Atino Desatinos Desmedidos. Sin alivios. Mi nombre
verdadero. El nombre con el que me permitiré ser verdadera. “Hoy te pusiste tu
vestido de prohibido.”
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martes, 2 de septiembre de 2014
carta de (des)amor (19 de 30) (con aroma a norte de papel)
querido amor:
hoy me has vaciado. hoy he sentido que mis fuerzas quedaban definitivamente atrapadas en ese chorro de agua-río que cae incesante hacia un mar distante. hoy he vuelto a sentir que nada tiene sentido, y he vuelto a desconfiar hasta de mi propia sombra.
hoy he querido desaparecer en forma de tábano, huir volando a cumplir con el fin ruin de mi existencia. hoy me he dado cuenta de que ya no huelo ningún aroma, y que las brisas frescas en este mediodía de calor no hacen más que atizar la llama que me consume.
hoy me has hablado de cosas ciertas. has querido irte de mi lado. yo no hubiera podido contenerte, como tampoco pude retener las lágrimas que brotaron ante la perspectiva de tu ausencia. hoy he despertado nuevamente de una fantasía: abrí los ojos y mis pies se hallaban tan lejos de la tierra que debí hundirlos en mi propio vientre para encontrar reparo.
hoy las chicharras han insistido en desgarrar mi espíritu, en clavar su sonido en mi pecho abierto y sangrante. hoy he sabido que voy a morir, y he querido que ese momento no se retrase.
también hoy he decidido que mirar hacia arriba es como mirar hacia atrás, y que todos los compases del mundo no podrían indicarme un camino sincero a seguir. decidí también desacreditar todos mis aprendizajes, ignorar a la luna en su aullido de loba preñada y creciente. son decisiones que decido tomar por no tomar otras medidas, como las que marcan la distancia entre tu bolsillo y el mío. hoy ese cuarto lunar vino a recordarme que estoy llegando a la mitad de mi esperanza de vida, y que ya es tiempo de convertir los harapos de mis años mozos en tela para encuadernar un futuro sin sueños.
sí, hoy he dejado de soñar. y si algo suena son aquellos tambores ensayando para un carnaval lejanísimo. carnaval al que nunca asistiré, porque hoy no tengo motivos para festejar. tampoco tengo diablos que matar, porque yo misma me he convertido hoy en todos los demonios muertos que estrellan sus cabezas en las piedras de las calles de lençois.
hoy he tenido que darte la razón: mis ambiciones ruedan en carretas cuadradas. las mejores intenciones del mundo se ahogan en una billetera vacía, y en una voluntad demasiado blanda.
hoy reviso mi lista de prioridades, y encuentro que me he equivocado desde el inicio de los tiempos. que los dibujos en las cavernas de mis vidas anteriores se han convertido en atractivo turístico para los cristales empañados de mis ilusiones. hoy nadie podrá convencerme de que el sol huele a mango o de que la seda sacude cualquier piel dormida.
hoy me olvido de quien soy. gracias, amor, por tener el coraje de matarnos. hoy te escribo esta carta de despedida. mañana volveremos a nacer.
martes, 26 de agosto de 2014
tabú (ejercicio norte de papel ((17 de 30))
Puede haber sido ese primer viaje en avión a los 20 días de haber nacido. Incluso unos meses antes de eso, el viaje por tierra en la panza de mamá. Empecé a moverme tanto que tuvieron que pegar la vuelta y yo tuve que sacarme las ganas de llegar a Nueva Orleans 34 años después. Es muy difícil para mí separar los viajes con la familia de la fantasía de la vida nómade, porque de alguna manera así me crié, viviendo 2 años en una ciudad, 2 años en otra, planeando entre todos las rutas que recorreríamos cuando ganáramos ese motor home del sorteo. Cuando a mis 16 años hacía ya tres que vivía en Buenos Aires, tuve un período en que despertaba o llegaba a casa del colegio con el impulso de vaciar mi cuarto y volver a mudarme. Empezar de nuevo en otro lado. No echar raíces.
Si pienso en los orígenes de mi manera particular de soñarme viajando, más allá del modo familiar, me remonto a aquel verano de mis 7 o 6 años en que fui al circo que todos los años visitaba Mar del Plata. Papá, siempre repartiendo información exótica, nos contó cómo vivían los artistas de circo: constantemente viajando de ciudad en ciudad, vivían en casas rodantes, en vagones de tren o trailers que se enganchaban para iniciar la travesía y se desmontaban al llegar a destino, para armar esa pequeña aldea al otro lado de la Gran Carpa Circular donde sucedía la magia. Amé y alimenté tanto las historias que imaginé sucedían en esa vida itinerante como la fantasía de convertirme algún día en trapecista. Mi madre quiso disuadirme en seguida: viviendo así no podés tener una familia, no es una vida para vos. Pero yo ya sabía que la mecha estaba encendida, y aunque me costó casi treinta años tomar el trapecio por las astas, un día arranqué. A los tumbos, impulsivamente, sola. Y así, explorando el mapa en busca de mi primer destino encontré esa ciudad que me atrajo como una flor amarilla a una abeja de otoño: Incesto.
En Incesto ocurre un fenómeno muy particular: nadie sale a la calle, porque todo lo que necesitan lo tienen puertas adentro. Así, todas las casas están provistas de una huerta y una cabra o vaca, un generador eléctrico solar, un pozo de agua potable, un baño seco, una biblioteca, un hogar o estufa a leña para calentar y cocinar, ventanas bien grandes. Nadie tiene vicios, por eso no necesitan salir a comprar tabaco, o drogas, o alcohol, o dulces. Todo es muy ordenado en las vidas de estos habitantes, y todo queda en la familia. Así, los aprendizajes son muchísimo más valiosos. Los habitantes de Incesto están convencidos de que nadie mejor que una madre o una hermana para iniciar sexualmente a un niño. La preparación ocurre desde el momento en que nacen. Eso permite que se revele también la tendencia hetero, homo, bi o poli sexual de la criatura. Durante mi estadía en Incesto, conocí a Dioniso Ofilo, de 25 años, que vive en el predio Dos Hermanos. Él tuvo su etapa de transvestismo a los 4 años; se reveló poligamo a los 6, durmiendo con su hermana, su madre y su tío al mismo tiempo (lo que también revela la tendencia poli de los otros participantes del hecho); a los 10 ya estaba enamorado de su primo y a los 14 entendió que el amor y el sexo no son la misma cosa. En cambio, Sila Preta, del barrio Sagrada Familia, eligió a su padre al nacer, y sólo él fue el depositario y dador de amor cariñoso, sexual y paternal durante toda su vida, hasta sus 45 años de hoy.
Sin embargo, nada es como parece. Hay almas rebeldes, ambiciosas, sensibles, silenciosas, escondidas en este pueblo. Algunos saben - porque en algún libro lo leyeron - que hay piedras bellísimas en ciertos lugares de la tierra y por eso Jacinto Silva ha estado cavando un pozo debajo de su cama durante los últimos 10 años, siguiendo mapas subterráneos elaborados por él mismo, para llegar hasta el lugar donde descansan las amatistas y los topacios. Otros, como Rancia Puleta, se escapan por las noches para revisar los restos de comida de otras casas, porque el aroma desconocido que se huele en lo del vecino a la hora de la cena ha despertado en ellos una curiosidad obscena. Por último, están los que se aburren de confirmar su patriotismo incestino en los genitales de sus sobrinas, y escapan para siempre a un monasterio budista o a los confines de la tierra, o simplemente al primer pueblo donde las cosas sucedan puertas para afuera y desprolijamente.
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viernes, 25 de julio de 2014
empieza MI brasil 2014 (9 de 30)
22 de julio: fecha de entrada
de lleno en brasil
primero: caminar hacia la ruta por el camino del bosque
en madrugada cerrada
la ruta encerrada en tinieblas de nieblas
las luces de bus y los brazos como molinos.
chuy: termo, minipimer y emanuel, nuevo amigo de viaje
todos made in italy.
cruzamos la frontera caminando
hacia la terminal que alguien dejó olvidada hace 50 años
bus a porto alegre: migración suave.
llueve tres horas adentro
ya todo empieza a adivinarse enorme en este país
(por saberlo el más grande en el mapa?)
en verdad: todo se ve expandido
los galpones, los bañados, los puentes,
los naranjas sobre verde
una enormidad que se abre también en mi estómago:
me vaticino deglutiendo pequeñeces que harán un mundo de diferencia en mi nueva vida
y un enorme muro bordea la construcción de una enorme autopista al borde de una fábrica enorme.
porto alegre: 8.30 pm
hago la cola de la boletería escuchando al melodiquista hermafrodita
no hay bus a sao paulo hasta mañana
y un nuevo amigo de viaje, homero, nos invita
vengan a mi casa en araçatuba
el bus sale 9.30, hay pasajes
quedan cuatro
arriba!
a la llegada se cumplen 24 horas desde que despertamos
no duermo leyendo el cuaderno de maya
sigue lloviendo en bajar del bus
taxi y llegamos
casa grande
desembarcamos
música, flores, lanas, metales
luz de amanecer
salgo al balcón
jerónimo y matilda
diálogo intenso bello trinante
aventurando plumas estrepitosas en su delicadeza
arrojando flechas tan suaves
que podrían atravesar esternones de león
y clavarse con tanta dulzura
a la altura justa en que la sístole y la diástole
permiten la inyección definitiva
del amor en la sangre.
cantan las aves nuevas su mejor canción
ignorantes de la tertulia que sucede en el interior de la casa
que está en lo bajo del terreno
casa hexagonal
algo en esa casa genera en mi una extraña atracción.
será su forma casi circular
actuando como remolino, agujero negro
generando una succión primitiva hacia un nuevo comienzo.
se congregan en círculo las partes que me conforman.
mi seguridad baila con mis decisiones una danza macabra
mi indecisión le sirve una copa a mi impulsividad.
como maestra de ceremonias, mi vulnerabilidad
pasa el cetro del habla a mi incertidumbre, mi desconsuelo y mi abatimiento
sin dejar afuera a mi optimismo, mi esperanza y mi intriga.
me asalta como el latido de un secreto enterrado
la música de mil búfalos galopando en un suspiro hacia el mar
cierro los ojos
la cama un rato
y soy una cámara amarrada al guardabarros de un bus en movimiento
capturando el pasar de la rueda sobre el pavimento mojado en la noche.
ya estoy en brasil, enorme y cercano
inmensa cama elástica en la que quiero dar varios saltos y piruetas
para experimentar un estilo de ser, una forma de estar presente.
brasil
te desmitificaré
te haré mía por el capricho de secuestrarte
para mi archivo de "yos" posibles
experimentaré tu geografía
sacaré tu foto con la luz de cada relámpago
me encamaré en tu sexo latiente, obsceno, sin tabúes
veré mis tabúes a los ojos: me pondrás a prueba.
me bañaré en tu mar como quien se bautiza
cuestionaré tu talento, sólo para destrabar el mío
acudiré a tus ceremonias
celebraré tus misterios
activaré mi búsqueda del tesoro
te escribiré cartas para que no me sigas la pista.
descubriré todo el brasil que en estado latente soy
y así despertaré a una atención de francotirador
para dar en el blanco
del presente que habito.
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Foto: Romi Messina
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